LA VOZ DE LOS EMIGRANTES PARA DESPUÉS DEL 2015

Samir Abi, nuestro colaborador en África nos trae esta interesante reflexión.

Dos años antes del fin de la fecha tope para alcanzar los Objetivos del Milenio para el Desarrollo (OMD), es ya momento de evaluar el camino que se ha recorrido desde la cumbre del milenario en 2000 y de considerar “el Futuro que queremos” (“The Futur We Want “) tras 2015. Por ello, llamados a expresar sus perspectivas de desarrollo y sus esperanzas para después de 2015, los ciudadano-a-s de una cincuentena de países, entre los que 18 son africanos, tienen la responsabilidad de manifestar el futuro que desean. Aunque en este loable ejercicio, la diáspora africana y todos los emigrantes en su conjunto estarán ausentes de la consulta.

¿Por qué escuchar la voz de los emigrantes?

No es un secreto para nadie que el gran sueño de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo no se alcanzará: De los ocho objetivos que fueron definidos en el año 2000, muy pocos han podido lograrse en los países africanos, a pesar de los esfuerzos de su población. En Togo, por ejemplo, sólo dos objetivos podrían ser alcanzados para 2015: la Educación para todos y la lucha contra las grandes endemias (VIH – SIDA,…). El primer objetivo de todos los OMD: la reducción de la pobreza, es el que será el más difícil de alcanzar; y sin embargo si hay un objetivo del milenio para el que la contribución de los emigrantes es importante en África es justamente este objetivo de reducción de la pobreza.

Efectivamente, la fuerte ola de migraciones internacionales que se produjo en los países africanos desde finales de los años 80 tuvo como consecuencia directa el incremento de las transferencias de dinero de los emigrantes a sus familias, que vivían, en su inmensa mayoría, en la más absoluta  precariedad ; de tal forma que estas transferencias de fondos de los emigrantes llegaron a alcanzar entre el 5 y 10 % del PIB de las economías africanas, y fueron éstas las que principalmente consiguieron mantener el consumo en los hogares, que es uno de los componentes principales del Producto interior bruto (PIB). Además, estas transferencias se convirtieron, en menos de diez años, en la primera fuente de financiación externa para las economías africanas: los emigrantes ayudaron así no sólo a sus familias, sino que realizaron un gran servicio a las finanzas públicas de su país de origen, a través de impuestos sobre las sumas enviadas.

Aumentando así las rentas disponibles en su país de origen, los emigrantes africanos contribuyeron ampliamente durante los últimos años a la reducción de la pobreza entre la población y a su acceso a los servicios sociales, principalmente a la educación para los niños y a los servicios médicos.

Por último, es igualmente importante constatar que las migraciones internas en África (el éxodo rural, la movilidad de los jóvenes, los desplazamientos forzados…) tuvieron también una incidencia sobre la pobreza y las condiciones de vida en las zonas rurales africanas: Las transferencias de dinero de la capital hacia estas áreas rurales, vinculadas a la solidaridad familiar, actuaron como factor de ajuste frente a la pobreza y las crisis sociales y medioambientales, que surgían en dichas zonas.

Tras 2015: ¿Qué deseamos?

La finalidad de cualquier forma de desarrollo es el florecimiento humano; parece, pues, fundamental que la agenda posterior a 2015 tenga en cuenta la dimensión que representa la migración en este desarrollo; sin embargo, a pesar de las pruebas evidentes de su contribución al desarrollo tanto de sus países de origen, como de sus países de acogida, los emigrantes continúan viéndose sometidos a grandes dosis de sufrimiento, discriminación y de violación de los derechos humanos.

1-      El derecho de emigrar de una forma universal e igualitaria.

Aún son numerosos los países que se niegan a ratificar el Convenio Internacional de las Naciones Unidas sobre los derechos de los trabajadores emigrantes y sus familias ; y como consecuencia de esta negativa, los emigrantes se encuentran hoy más que nunca sujetos a formas de explotación y acoso de todo tipo : los movimientos migratorios son uno de los aspectos de la vida donde la desigualdad entre los seres humanos aparece más a menudo ; según que se sea blanco o negro, poseedor de un pasaporte europeo, americano o africano, rico o pobre, etc., el derecho a entrar y a salir de un país puede ser aceptado o denegado ; Poblaciones enteras continúan siendo vejadas en los consulados y demás tipos de embajadas víctimas de humillación de todo tipo para conseguir un visado, requisito imprescindible para cualquier viaje. Con la institucionalización del Día Internacional de los Emigrantes, el 18 de diciembre de cada año, las Naciones Unidas han manifestado su voluntad de que el derecho a la movilidad sea reconocido por todo-a-s y para siempre. ¡Ojalá todo esto pueda verse tras el 2015!

2-      La protección social de los emigrantes en sus países de destino

Son muy numerosos los trabajadores y trabajadoras inmigrantes explotados en los astilleros de construcción en Líbano, en las fábricas en Alemania o en los hogares de Nigeria y Gabón. Explotados, porque son invisibles respecto a la administración, que las considera irregulares. Sin embargo, estos inmigrantes, contribuyen con su trabajo al crecimiento del país de acogida: una mejor protección social de los trabajadores y trabajadoras inmigrantes, sin duda, no puede sino producir «un plus» en su realización personal como ser humano, por lo que tendría un impacto muy positivo sobre su contribución al desarrollo mundial. Lo que ocurra tras el año 2015 nos permitirá soñar con esta meta.

3-      El fin del monopolio sobre las transacciones de fondos

Las transferencias de financieras son una fuente de fondos que no escapa a la observación de los inversores; por lo que los circuitos formales de transferencias dinerarias se hallan en manos de las grandes compañías multinacionales y bancos que perciben onerosas tasas sobre esas transacciones efectuadas por los emigrantes. Además, para sacar un mayor provecho de este potencial, obtenido por el duro trabajo de los emigrantes, los gobiernos de los países de acogida desarrollan políticas cada vez más restrictivas sobre estas transferencias internacionales. Por lo que está claro que la financiación del programa post 2015 también va a depender de la aportación de los emigrantes. En su informe sobre los Países Menos Desarrollados (PMA) en 2012, el CNUCED volvió a poner énfasis sobre la necesidad de tener en cuenta las transferencias internacionales realizadas por los migrantes como una forma de financiación innovadora para el desarrollo de esos países. Lo que ocurra tras el 2015 no será pues sin el dinero de los emigrantes.

4-      La solidaridad internacional en relación a la emigración

En un mundo multilateral caracterizado por la mundialización del pensamiento, de la tecnología y de las actividades humanas, no puede elaborarse un programa de desarrollo sin una verdadera solidaridad internacional; las múltiples crisis a las que todas las naciones se enfrentan (y particularmente las guerras, la crisis climática que está por llegar…) obligan al fortalecimiento de las cuestiones de la gobernanza mundial y la solidaridad internacional acerca del tema de los refugiados y de los emigrantes. Sin solidaridad, no existe ningún futuro para la especie humana después de 2015.